     Treinta pares de ojos miraron desde la oscuridad de su escondite hacia la solitaria granja. Treinta temblorosos soldados intercambiaron miradas. Estaban tan cansados como congelados. Ya se haban hartado de congelarse a la intemperie. El suelo estaba tan duro a causa de las bajas temperaturas, que se vean incapaces de cavar un refugio subterrneo. En condiciones como estas no podan dormir, pasndose toda la noche en vela helados de fro. Vieron la granja y se imaginaron lo acogedor de su interior, as como la proteccin que podra brindarles contra el azote del viento helado.
     Se decidieron a tomar al asalto definitivamente la granja.
     En el ms absoluto silencio se dirigieron hacia ella abriendo un surco en la nieve. Lentamente se fueron desplegando a medida que se acercaban a la casa. Cuando se encontraron todos en sus posiciones, se lanzaron sobre los centinelas bayoneta en mano, antes de que pudiera escapar un solo grito de alerta de sus gargantas. Al mismo tiempo, los dems se lanzaron sobre la casa, derribando la puerta y acabando con sus acupantes, tanto con fuego de fusil como con sus bayonetas. Slo el ruido producido por el asalto final a la granja rompi el silencio de la noche.
     Ahora el premio era suyo. Incluso aunque no dispusiera de una chimenea encendida, el calor que poda encontrarse en el interior de la pequea habitacin era como para estar contento. No obstante, primero haba que proceder al reparto del botn: aquella ropa tan atrayente y que las vctimas americanas ya no iban a necesitar ms. Cada hombre cogi su parte del botn. Entonces, distribuyeron los centinelas y los vencedores del asalto se prepararon para una noche de autntico y reparador sueo. Veinte hombres se instalaron en la pequea habitacin. En el espacio de unos minutos todos estaban dormidos, mientras sus camaradas vigilaban fuera.
     En el exterior todo era paz y quietud en este da de Navidad.
/El fro invierno
     La batalla de Bulge se desarroll a una altura media de 650 metros, durante uno de los ms crudos inviernos de los habidos en esa regin de Europa. Durante la primera semana, las temperaturas durante la noche rondaron los cero grados; en la segunda semana, las temperaturas bajaron todava ms. La presin del combate forz a los soldados a mantenerse al descubierto de forma casi constante. Sus ropas no eran lo suficientemente adecuadas como para protegerlos de un fro tan intenso. Se pasaban largos periodos de tiempo sobre el barro y la nieve. Unas condiciones tan duras como stas pusieron verdaderamente a prueba la resistencia de los soldados.
     Hay muchos trucos de veterano para superar estas condiciones tan adversas. Rpidamente aprendieron a recubrir el interior de sus botas y ropa con papel de peridico. Se acostumbraron tambin a llevar consigo dos camisetas, de forma que se pudieran poner una seca cuando la primera se hubiera mojado. Hicieron un corte en el extremo del guante que cubra su dedo ndice, de forma que se pudiera accionar el gatillo de las armas con los guantes puestos. Descubrieron tambin que la forma ms rpida de descongelar un fusil era orinar sobre l.
     Incluso tomando estas medidas, el fro represent para ellos una autntica pesadilla. Los heridos a la intemperie no podan sobrevivir ms all de una hora. El denominado "pie de trinchera", causado por mantener los pies protegidos por botas empapadas durante largos periodos de tiempo, afect al 25% de los soldados. La congelacin hizo tambin mella en ellos, aunque la mayora de estas prdidas se tradujeron en amputaciones de dedos de los pies.
     El intenso fro afect tambin al equipo. Los motores no se ponan en marcha, las armas se encasquillaban y los equipos de comunicacin quedaban fuera de servicio.
     El intenso fro se aadi a los muchos sinsabores de la batalla./

