     El ataque alemn se haba puesto en marcha en pleno invierno. Una nube de hombres de gris se despleg por las Ardenas. La espesa niebla se mantena cerca del suelo. Llova o nevaba habitualmente. Se trataba de un tiempo realmente infernal, perfecto para un ataque alemm. Con un tiempo tan malo la aviacin aliada no poda operar. As, los temidos "jabos" no podran diezmar las columnas alemanas. Los bombarderos pesados aliados no podan tampoco batir las concentraciones de tropas. Adems, los aviones de aprovisionamiento tampoco podan localizar sus objetivos.
     Los americanos combatieron con el convencimiento de que su Fuerza Area poda siempre brindarles ayuda con slo requerirlo mediante una llamada por radio o telfono. En este estado de cosas, se poda desarrollar el combate con mayor confianza; si se tenan problemas, la Fuerza Area poda siempre resolver la situacin favorablemente. Sin embargo, esta vez era diferente. El mal tiempo se generaliz a partir del da 14, y se mantuvo as. Da tras da, los alemanes continuaron su avance bajo la proteccin ofrecida por las nubes, atacando las dbiles posiciones americanas y causando estragos, mientras la Fuerza Area esperaba impotente a la mejora del tiempo. El desastre y posterior rendicin de dos regimientos de la Divisin de Infantera 106 se debi, en gran medida, al mal tiempo, que impidi que se obtuviera el necesario suministro areo. Los generales alemanes comenzaron a sonreir. Quiz la famosa suerte de Hitler haba regresado de nuevo.
     Pero ahora, en la maana del da 23, los soldados de ambos lados del frente se encontraban en sus fros refugios a la espera de poder ver el cielo azul de nuevo. El sol volvi a brillar por fin. A todo lo largo del frente los americanos tomaron la iniciativa y los alemanes no pudieron defenderse. A partir de ahora las fuerzas aliadas desarrollaran su ofensiva. Las cosas estaban a punto de cambiar radicalmente.
/El tiempo atmosfrico
     El tiempo ha jugado siempre un papel protagonista en el desarrollo de las batallas. Geden rez para disponer de unas cuantas horas ms de luz solar para derrotar a sus enemigos; el "kamikaze", o viento divino, fue el nombre de la tormenta que acab con la invasin en Japn de los mongoles en el siglo XIII. Un destino similar sufri la invasin de Inglaterra por la Armada Espaola en 1588. La batalla de Waterloo se retras en unas horas cruciales, mientras que Napolen esperaba a que el suelo se secara tras una tormenta; ese tiempo fue el suficiente para que los prusianos intervinieran y el enemigo ganara la batalla. En 1979, la operacin americana de rescate de sus rehenes en Irn fracas por culpa de una tormenta de arena.
     El tiempo atmosfrico afecta a las operaciones militares de muchas maneras. La lluvia ablanda el suelo, haciendo difciles las maniobras del equipo pesado. Convierte las carreteras en lodazales, retrasando el movimiento de los ejrcitos. En 1941, los alemanes avanzaron a travs de 1900 kilmetros de territorio ruso en el plazo de tres meses; entonces comenz la "rasputitsa", la estacin del barro, y los Panzers detuvieron su avance inmediatamente.
     El tiempo afecta tambin a la visibilidad, haciendo ms difcil a los soldados la localizacin de sus enemigos. Durante algn tiempo la lluvia hizo imposible el desarrollo de las batallas; dado que la plvora hmeda no permita disparar. Desgraciadamente, este problema se resolvi pronto.
     Los aliados disponan de una gran ventaja en la Segunda Guerra Mundial: podan predecir el tiempo con mayor exactitud que los alemanes. Las tormentas llegaban a Europa desde el Noroeste, batiendo zonas controladas por los aliados. As, podan conocer antes que el enemigo el tiempo que se avecinaba. Los alemanes se vieron forzados a emplear submarinos para obtener partes meteorolgicos por radio, un procedimiento complicado y poco fiable./
