     El mayor Don Bower se incorpor en su jeep y volvi su cabeza hacia el atasco. Sin lugar a dudas, era testigo de uno de los ms grandes atascos de trfico que haba visto en su vida. La corta carretera que discurra entre St. Vith y Vielsalm, casi un camino forestal, se encontraba totalmente invadida por toda clase de vehculos militares: jeeps, tanques, camiones, piezas de artillera y coches de los mandos. El atasco se extenda por espacio de 30 kilmetros. La mitad de los vehculos estaban ocupados por tropas nerviosas y castigadas, que intentaban escapar desesperadamente de los alemanes que les seguan los pasos. La otra mitad estaba integrada por los tanques de la Divisin Acorazada 7, que intentaban abrirse paso a travs del caos. Se les necesitaba desesperadamente en el frente, pero no podan avanzar significativamente a causa de la anarqua reinante.
     De dnde vena toda esta gente? La mayor parte eran tropas de retaguardia: refuerzos, ingenieros, servicios mdicos y personal administrativo. Gente que no se consideraba a s misma como integrante de las fuerzas de combate. Gente que se pona fuera de s con slo or que los alemanes se acercaban. Todos ellos se encontraron aqu, en la nica carretera que haba para salir de St. Vith, en busca de su seguridad. No haba orden ni control; slo se vea a grupos de personas intentando salvar sus vidas desesperadamente.
     Bower se subi a un tanque y comenz a despejar la va. Orden al conductor echar a la cuneta a cualquiera que se enfrentara en su camino. Desvi el trfico que llegaba a la cuneta de la carretera; daba rdenes a voz en grito; se mantena amenazante con su pistola en la mano; dirigi los tanques hacia adelante. Paso a paso, la columna de blindados comenz a avanzar hacia su destino.
     Le llev cuatro horas conseguir que la columna de tanques avanzara seis kilmetros. El general Bruce Clark, en persona, tuvo que salirse de la carretera y ayudar a dirigir el trfico. Al caer la tarde, el atasco se haba despejado.
/Trfico militar
     Este es uno de los acontecimientos mundanos que no forma habitualmente parte del argumento de las pelculas de John Wayne o Sylvester Stallone; en realidad, los atascos de trfico han hecho perder ms batallas que la cobarda.
     Se requieren miles de vehculos para mover un ejrcito. Los alemanes calcularon meticulosamente la longitud de carretera requerida para mover su ejrcito. Una divisin de infantera puesta en carretera supona una columna de 40 kilmetros; una divisin acorazada 94 kilmetros. El reparto de espacio en las carreteras fue meticulosamente planeado y ejecutado puntualmente, a excepcin de que algo march mal.
     Los atascos de trfico eran la regla, no la excepcin. A todo lo largo del frente, en ambos bandos, el trfico discurra pesadamente a causa de los miles de vehculos que deban desplazarse por carreteras cubiertas de hielo. En el caos del combate y la lucha nocturna, era fcil que se perdieran las unidades. A pesar de la precisa indicacin de los trazados de carreteras a utilizar por cada una, las unidades ocupaban a menudo las carreteras asignadas a otras. En el lado alemn los oficiales se encargaban de denunciar las utilizaciones indebidas de carreteras bajo pena de consejo de guerra. A pesar de estas medidas draconianas, casi la mitad de las fuerzas alemanas se pasaron el primer da de la ofensiva en los atascos, al lado alemn de la lnea de partida.
     La forma ms rpida de despejar un atasco de trfico es poner a un general como polica de trfico. El general Bayerlein de la Panzer Lehr lo hizo el da 16; el general Clark lo hizo tambin el da 17; el mariscal de campo Model lo hizo el da 19; desde luego, casi todos los generales involucrados en la batalla hicieron las veces de polica de trfico en algn momento de la batalla./