     El Baron Friedrich Augustus Frieherr von der Heydte, comandante supremo de las mermadas fuerzas paracaidistas alemanas, se rindi a los americanos en Monschau. Su pequea fuerza paracaidista haba deambulado por la retaguardia americana durante cuatro das. Haban hostigado a pequeos destacamentos americanos y tomado algunos prisioneros, pero se vieron forzados a liberarlos. Cmo podan capturar prisioneros a gran distancia tras la retaguardia enemiga?
     Von der Heydte no era nazi. Era profesor de legislacin internacional, un alemn aristocrtico de la vieja escuela. Haba formado parte de la conspiracin contra Hitler; su primo Von Stauffenberg haba sido torturado y ejecutado como cabecilla de la misma. Haba dirigido la Escuela de Paracaidismo Alemn durante toda la guerra, y haba aceptado el mando en esta ltima operacin slo por su profundo sentimiento del deber hacia su pas. Estaba sentenciado desde un principio y l lo saba, pero tampoco poda ignorar la llamada del deber.
     El jueves 21 orden a sus hambrientos hombres dividirse en grupos de tres y emprender el camino de vuelta hacia las lneas alemanas. Algunos murieron en el intento; otros fueron capturados; y algunos de los cautivos fueron asesinados por los americanos como venganza de la masacre de Malmedy. Sin embargo, cerca de unos 200 consiguieron regresar a las lneas alemanas.
     Von der Heydte no poda considerarse muy afortunado. Con un brazo roto y un pie congelado, consigui llegar a duras penas hasta una casa de Monschau y escribi una nota de rendicin, que fue hecha llegar a los americanos por medio de un muchacho.
     Tras la guerra, Von der Heydte reemprendi su carrera como profesor de legislacin internacional.
/Rendicin
     La rendicin del coronel Von der Heydte sigui el ejemplo de toda su carrera: profundamente profesional y metdico en sus evaluaciones. Von der Heydte saba que la rendicin era una labor difcil de llevar a cabo; gran cantidad de soldados podran morir en el intento de rendirse.
     El problema principal que plantea la rendicin reside en el hecho de que el armamento moderno resulta mortal a grandes distancias. El enemigo nos puede matar mucho antes de que pueda ornos decir: "me rindo". Y lo que es ms importante, el enemigo sabe que nosotros podemos hacer lo mismo. As, un silueta difusa que se mueve hacia nosotros puede ser un hombre que intenta rendirse, pero si se espera lo suficiente como para averiguarlo, puede que l nos mate primero. Qu hacer entonces?. Disparar primero.
     Incluso en el supuesto de que el otro bando est en disposicin de ser clemente, se corre grave riesgo de morir al intentar rendirse. Un campo de batalla es barrido por cantidades abundantes de proyectiles y metralla perdidos; los soldados deben mantenerse lo ms cerca posible del suelo. Los nicos que se avanzan erguidos y corriendo son los que atacan o aquellos que pretenden rendirse, y las posibilidades de convertirse en vctimas en ambos casos son altas.
     La otra posibilidad de rendicin es dejar que el enemigo se acerque a uno. Cuando inicie el ataque, basta con dejarse capturar con las manos sobre la cabeza. Desgraciadamente, un soldado inmerso en el frenes de la batalla que debe correr a descubierto bajo el fuego enemigo no suele encontrarse en una actitud especialmente considerada. Caben grandes posibilidades de terminar con una bayoneta clavada en el pecho.
     La rendicin del coronel Von der Heydte fue la ltima accin militar de un viejo soldado./