     Cay una autntica barrera de artillera; Jenkowitz asom la cabeza fuera de su trinchera. Los enemigos se le venan encima, quiz unos cien, discurriendo sobre la espesa capa de nieve. Mir alrededor. A su izquierda Mueller asenta de forma tranquilizadora. A su derecha Simpfel preparaba su fusil. Detrs de la posicin Simpfel pudo ver a Ditz y Sudeten colocando sus granadas en fila al borde de su atrincheramiento. Estaban preparados.
     "Estad preparados, muchachos", grit Jenkowitz. "Alertad a los dems".
     Simpfel lanz un antiguo grito de guerra alemn. "Barredlos a todos".
     "Mi Spandau est corto de municin, por lo que esperar para abrir fuego". Mueller, siempre el ms fro y profesional, avis a todos.
     Algunos muchachos comenzaron a disparar sus Mausers. "Tomad esto". Alguno mont la bayoneta y coment: "A ver si sois tan buenos en la lucha cuerpo a cuerpo". Ahora el cruce de disparos estaba generalizado pero, a pesar de ello, Jenkowitz se dio cuenta de que no haba ms de una docena de hombres disparando. Una docena de hombres armados con Mausers y un Spandau no podran detener el avance de cien. Dispar su fusil activamente; era buen tirador y poda apuntar y hacer fuego seis veces por minuto. Hiri a un enemigo en la pierna; otro cay muerto al recibir un impacto en el tronco. Pero el avance enemigo continuaba, y no disponan de suficientes fusiles para detenerlos.
     Jenkowitz sinti miedo. Posiblemente iba a morir en los prximos minutos. Sin embargo, no iba a salir corriendo y dejar a sus camaradas en el aprieto. Resultaba ms digno morir all. Las granadas de mano caan ya a corta distancia. Entonces se produjo el milagro: los proyectiles procedentes de una pieza artillera comenzaron a caer sobre los americanos. En algn sitio alguien haba conseguido la municin necesaria. Fue un xito. Los americanos comenzaron a correr. Jenkowitz mir a Mueller. "Hemos estado cerca".
/Psicologa
     Qu fuerza a los hombres a luchar?. Se trata de una sencilla pregunta cuya respuesta puede hacer ganar o perder una contienda. La mayora de los soldados, comprensiblemente, no desean morir, actitud que slo se plantea en las pelculas. Al atacar, avanzan corriendo unos pasos y se ocultan tras algn obstculo del terreno. Al defenderse, se retiran tan pronto como la situacin comienza a hacerse insostenible. Por qu algunos soldados se dirigen frontalmente y sin pausa en su ataque hacia el enemigo?. Por qu otros soldados se resisten a abandonar sus posiciones?.
     No lo hacen por patriotismo o como consecuencia del sentimiento del deber o del honor. Tampoco por el miedo a verse envueltos en un consejo de guerra. Los soldados luchan por sus camaradas, por ese pequeo grupo de hombres con los cuales comparten sus vidas diariamente.
     Los alemanes conocan esta circunstancia y concibieron su ejrcito basndose en esta norma. Los efectivos de una divisin eran reclutados en la misma regin geogrfica y mantenidos agrupados en unidades. As podan reconocerse unos a otros en medio del combate, reforzando as un sentido de camaradera. Los alemanes eran condecorados con medallas, insignias, galones y otras expresiones externas de reconocimiento. Todo el mundo confera a estas distinciones un indiscutible valor.
     El ejrcito americano de la Segunda Guerra Mundial desarroll una pobre labor en este sentido. Hombres de distintas regiones eran enviados juntos a campos de entrenamiento y distribuidos posteriormente a diferentes unidades. En busca de la "modularidad", los efectivos de las diferentes unidades eran renovados constantemente. A diferencia de los alemanes, los americanos fueron instruidos para comunicarse lo menos posible durante el combate. El procedimiento de otorgamiento de medallas era lento, muy legalista e inadecuado.
     Hombre a hombre, y hasta el final de la contienda, los alemanes superaron en moral a los americanos. Sin embargo, fueron desbordados por la avalancha de material, quedando diezmados, sin armas, sin municiones, y as fueron barridos./