     El general Fritz Bayerlein paseaba impaciente. Su Divisin Panzer Lehr haba sido destinada a Magaret, un pequeo pueblo situado ocho kilmetros al Oeste de Bastogne. Se le haba encomendado la funcin de "puerta trasera" de Bastogne. Ahora era el momento de atravesar esa puerta y capturar ese cruce de carreteras vital. Se decidieron tarde: en la madrugada del cuarto da de ofensiva. Pero ahora pareca que la clave de la victoria estaba en manos de Bayerlein.
     Sin embargo, la duda embargaba a Bayerlein. Poda or el rugido distante de varias columnas de tanques. Qu estara sucediendo en la oscuridad?. Donde estaran los americanos preparando el contraataque? Qu sucedera si una de las divisiones acorazadas americanas haba alcanzado el campo de batalla?. Se encontraba tan adelantado frente a las dems divisiones alemanas que no podra contar con ninguna ayuda.
     A peticin suya fue trado ante l un habitante de Magaret para interrogarle. Bayerlein quera saber si ste haba visto americanos en los ltimos das. El aterrorizado belga inclin la cabeza. "Justamente esta tarde", dijo, "ha pasado por Magaret una gran columna americana, con 50 tanques y 40 vehculos acorazados. Estaba al mando de un general". Bayerlein asinti con preocupacin. Los generales estaban al mando de divisiones acorazadas. Se encontraba frente a un poderoso adversario. Decidi esperar, para reunir ms tropas y tener ms informacin.
     Lo que Bayerlein no saba es que la gran columna armada que el belga haba divisado se compona slo de 30 tanques y no dispona de transportes acorazados suplementarios; que estaba al mando de un teniente coronel, y no de un general, que se trataba slo de un batalln, y no de una divisin, y que ste era casi todo el armamento de que disponan los americanos en el entorno de Bastogne. Bastogne estaba a su entera disposicin, y Bayerlein perdi su oportunidad.
/Informaciones dudosas
     La guerra se desarrolla en el entorno del caos. Es difcil apreciar el grado de confusin que reina en el campo de batalla. Las cosas no funcionan como deberan. Las informaciones son incompletas y poco fiables. Los comunicados que llegan a un comandante a menudo estn distorsionados. Despus de todo, el combate contribuye a la excitacin de los soldados. Creen ver cosas que realmente no han visto. Exageran. Malinterpretan. El comandante debe ponderar este desorden para tomar decisiones.
     Cometer equivocaciones es usual en la guerra moderna. Una columna de tanques puede recorrer 15 kilmetros en media hora. Pueden atacar nuestra retaguardia y abrir fuego sobre columnas de suministro casi indefensas en cuestin de horas. Pueden cambiar el curso de la batalla en un da. Los comandantes no disponen de tiempo para meditar sus decisiones. Deben actuar rpidamente.
     Durante siglos los generales pensaron en la confusin de la batalla como una bestia negra, uno de los avatares de la guerra al cual los generales deben sobreponerse. La idea de algunos genios militares sobre la "blitzkrieg" (guerra relmpago) era la de crear la mayor confusin posible, pero eso se convierte en una espada de doble filo. La confusin de la batalla ciega a los comandantes, pero tambin a sus oponentes. La confusin representa un impedimento, pero tambin una oportunidad. Al moverse deprisa e ignorar sus flancos, un general puede hacer que el caos de la batalla se ponga de su parte. Cuando se detiene, sin embargo, el caos acta en su contra./