     El capitn los haba citado a las cinco: el tercer pelotn iba a relevar al primero. Haban pasado menos de 24 horas tras las lneas para intentar dormir un poco y limpiar sus armas para volver de nuevo al combate. Pero la situacin en este sector del frente era muy mala, y el tercer pelotn no tena buenas perspectivas.
     Por ello, los 26 se mantuvieron en sus puestos hasta el atardecer. Les flaqueaban las fuerzas tras los asaltos desesperados de los primeros das de ofensiva. Haca justamente once das que haban recibido un fuego intenssimo, que casi devolvi a los americanos de nuevo al mar. Ahora medio pelotn se haba perdido.
     El sargento Kramitz verific los correajes de todos y ayud a los novatos a ajustarse correctamente las hebillas. Una hebilla suelta hace ruido durante la marcha, facilitando la labor de localizacin al enemigo. Entonces salieron al descubierto, ascendiendo por un angosto sendero de la montaa hasta las trincheras que haba cavado el primer pelotn. Kramitz tropez contra un bulto oscuro, contrarindose. Era un cuerpo, tan recientemente muerto que an no se haba enfriado. Pareca como si hubiera muerto a causa de un proyectil perdido. El hombre qued rodeado. Algunos le reconocieron; perteneca al cuarto pelotn.
     Oyeron un ruido y el pelotn se agazap. Se trataba de otro grupo que segua el mismo sendero. Los recin llegados parecan zombis, exhaustos hasta el lmite. No vieron a nadie; slo siguieron avanzando. Cuando llegaron al cuerpo, estaban tan cansados para saltar sobre l o evitarlo, que simplemente pasaron sobre l. Se dirigan directamente hacia el cadver. "Cuidado!". Advirti Kramitz. Pero ellos ni siquiera le miraron. Simplemente siguieron caminando.
/Fatiga
     Un soldado de primera lnea no puede trabajar de 8 a 5; debe mantenerse alerta las 24 horas del da. Durante una gran operacin militar debe mantenerse activo varios das sin apenas resquicio para el descanso, echando una cabezada cuando la oportunidad se presente. Durante la batalla de Bulge, el fro extremo, el esfuerzo impuesto al trasladar equipo pesado sobre el suelo helado, y las largas noches, incrementaron an ms la fatiga acumulada por los soldados de ambos bandos. Sin embargo, los ataques nocturnos fueron habituales y los soldados de ambos bandos debieron mantenerse alerta las 24 horas del da.
     La vigilia de la noche impone el mayor cansancio. Una unidad de primera lnea no puede permitirse el lujo de dejar dormir a sus soldados durante la noche. Lo habitual era que un tercio de los mismos efectuaran una guardia de dos horas mientras los otros dos tercios durmieran. Tericamente este sistema otorgaba cuatro horas de sueo a cada soldado durante el periodo nocturno de seis horas. En la prctica las cosas no eran as. El intenso fro y los continuos lanzamientos de proyectiles dificultaban conciliar el sueo, y el sueo interrumpido no permite descansar adecuadamente.
     El efecto acumulado de la falta de sueo bajo condiciones de estrs destruye moralmente al soldado. Los americanos denominaron a este sndrome fatiga de combate o shock de casco; este fenmeno fue a veces mal interpretado como la cobarda que haca mella en los soldados. De hecho, la fatiga de combate supona ms bien un bloqueo sicolgico, un entumecimiento mental generalizado que poda afectar a cualquiera. En el ejrcito americano un soldado padeca estos sntomas tras tres meses de combate y quedaba intil despus de seis. Tras ese tiempo se les enviaba a la retaguardia, si es que se viva lo suficiente, lo cual pocos consiguieron./
