     El da 17 de diciembre fue de desconcierto para el coronel George Descheneaux del Regimiento de Infantera 422. El da anterior su regimiento haba sufrido daos menores y se haban llevado a cabo algunas incursiones. A las 9:00 AM del da 17 se le inform que los alemanes haban tomado Schonberg, una ciudad situada seis kilmetros a su retaguardia, sellando de esta forma la nica ruta de escape. La situacin haba cambiado dramticamente. Estaba atrapado.
     La noche anterior el superior de Descheneaux, general Jones, haba telefoneado tambin a su superior, General Middleton. Middleton no quera retirarse de Schnee Eifel pero tampoco quera correr el riesgo de perder dos regimientos all. Le dijo a Jones que hiciera lo que considerara oportuno, pero le record que la Divisin Acorazada 7 se diriga a ayudarles. Jones no saba qu hacer. En la maana del da 17 orden a sus dos regimientos "retirarse de sus posiciones actuales si la situacin se haca insostenible". Sus palabras aadieron mayor desconcierto a la situacin. Las posiciones del 422 eran perfectamente defendibles, excepto por el hecho de que estaban rodeados y todo el mundo lo saba. Qu significara esa orden?.
     Otro aspecto del problema era la actitud del coronel Mark Devine de la Agrupacin de Caballera 14, ubicada al flanco izquierdo de Descheneaux. La caballera no ha sido diseada para luchar a pie firme en una posicin contra una fuerte resistencia enemiga. Se supone que la caballera debera moverse rpidamente, atacar y volver a moverse, sin asentarse nunca. Cuando se produjeron los ataques masivos alemanes la Agrupacin de Caballera 14 se retir, dejando al regimiento de Descheneaux en la estacada. Devine se retir varias veces sin notificarlo al general Jones; nadie se dio cuenta de lo desesperado de la situacin hasta que se cerr el cerco.
     Descheneaux no supo qu hacer el da 17. Por eso, no hizo nada.
/Confusin
     El campo de batalla es un lugar de mxima confusin. Para apreciar hasta qu punto puede llegar el caos basta con seguir esta receta:
     Comencemos con algunos millares de soldados de 18 a 22 aos, no precisamente las cabezas ms fras y calculadoras. Pongmoslos en manos de oficiales cuya experiencia de combate se reduce a algunos meses. Envimoslos a vivir al monte, donde resultan  difciles de cubrir incluso las necesidades ms bsicas, como las sanitarias.
     Comencemos ahora a dispararles. Primero dejemos caer sobre ellos miles de proyectiles de artillera. Esto destruir probablemente sus lneas de comunicacin telefnica, de forma que no podrn comunicarse entre ellos. Intentarn utilizar radios, por supuesto, pero a veces funcionan y a veces no. Utilizarn tambin correos para enviar mensajes, pero stos son lentos, se retrasan frecuentemente, y a veces resultan muertos, heridos, o capturados en su camino.
     El fuego de la artillera matar y herir tambin a unos cuantos. No sern muchos, pero el objetivo no es matar a todos, ya que llevara mucho tiempo. Basta con que las tripas de un joven cuelguen de las ramas de un rbol para afectar seriamente la moral de cientos de soldados que sean testigos de ello.
     Ahora que se les ha aturdido es el momento de lanzar algunos ataques. Nada importante, slo para hacerles notar la presencia del enemigo y que ste est a punto de caer sobre ellos. Basta con poner en marcha una tanqueta para que el mando enemigo crea or el rugir de tres tanques Tigre. Mantengamos nuestros hombres movindose a su alrededor. Si un pelotn toma posiciones en cinco lugares diferentes, el enemigo pensar que se trata de cinco pelotones.
     Puede uno asombrarse realmente de que las unidades militares puedan quedar paralizadas en estas circunstancias?./
