     Haba poca luz en el castillo. El teniente Anton Zerha procur disponer de mejor iluminacin. Mdico militar de Viena, Zerha estaba operando aqu en Wiltz. Estaba tratando a un americano herido en el abdomen por metralla. Zerha extrajo un trozo de metralla ensangrentada, lo deposit en una bandeja y suspir. Hubiera resultado fcil con el instrumental y medicinas adecuados. El dao no era grande, no se haban afectado arterias importantes. Sin embargo, disponiendo de una nica lmpara elctrica como iluminacin, no poda ver lo bastante bien. Adems, con el suministro de antibiticos limitado a las existencias al ser tomado este hospital americano, el paciente poda morir de peritonitis.
     La Wehrmacht vea la medicina como el medio de reciclar soldados heridos. Si estaban heridos de gravedad y no podan regresar al frente, el ejrcito alemn no se tomaba gran inters por su futuro. Zerha, en ocasiones, lleg a pensar que el ejrcito prefera dejar morir a los invlidos. Qu podran hacer al regresar a sus hogares?.
     Zerha se dirigi al siguiente paciente, un alemn cuyo hombro se disloc al ser alcanzado por la onda expansiva de una bomba. "Veamos esto ms de cerca", dijo mientras indicaba a sus ayudantes que se sujetara al soldado con firmeza. Entonces, mediante un brusco tirn, volvi a colocar el hombro en su lugar. El hombre grit y se desmay. Haba formas ms humanitarias de hacer eso, pero requeran tiempo y anestesia, y de ninguna de esas cosas dispona Zerha. Continu. En la mesa de al lado un americano, el mayor Henry Huber, intentaba operar a un alemn con perforacin de pulmn. Se dirigi a Zerha y le coment la carencia de instrumental. "No dispone su gente de instrumental adecuado?". Zerha movi la cabeza negndolo. "No, mayor, no.". Se encogi de hombros y continu.
/Bajas
     Las bajas en combate pueden dividirse en tres categoras: bajas en combate, heridos fuera del combate y enfermedades. Esta ltima categora multiplica por diez las bajas producidas en combate. Neumona, malaria, enfermedades venreas y otras dolencias, eran su faena diaria. Pocos soldados moran a causa de sus enfermedades, pero un gran nmero de ellos quedaban fuera de combate hasta seis semanas cada vez.
     Los heridos fuera de la batalla se producan como resultado de accidentes, incrementando el nmero de bajas. Alrededor del 40% de estos heridos se deban a los accidentes de trfico. Si pensamos en que una divisin de infantera americana dispona de cerca de 2000 vehculos, todos ellos conducidos por jvenes de 18 a 22 aos, es fcil comprenderlo. Fuegos accidentales, disparos involuntarios de las armas y detonaciones prematuras de explosivos, completan el cuadro de heridos en accidentes.
     La artillera fue la causante de aproximadamente la mitad de las bajas en combate. Las ametralladoras ocuparon el segundo lugar, causando aproximadamente el 20% de las bajas. A continuacin vino el fuego de fusil con un 10% y las minas con otro 10%. El 10% restante se debi a diferentes factores: aplastamiento, asfixia, quemaduras de fsforo, etc.
     Aunque la artillera hiri a mucha gente, mat nicamente al 19% de sus vctimas. Las ametralladoras mataron al 42% de sus vctimas, en gran medida por su capacidad de infligir varias heridas. Como caba esperar, las heridas se distribuyen aleatoriamente sobre la superficie del cuerpo. Los brazos y piernas recibieron el 47% de las heridas; la cabeza y cuello el 18%; el tronco el 12%; y los genitales el 0,6%./
