     Friedrich Holme apenas poda contener su excitacin. Por fin entrara en combate!. Todo en su corta vida apuntaba hacia esta accin como momento culminante. Se haba enrolado en las Juventudes Hitlerianas a los 10 aos; a los 16 sinti la llamada del deber y se alist en las SS. Ahora era cargador de piezas de artillera en la Panzer SS 12, la divisin de lite "Hitler Jugend", y estaba orgulloso de ello.
     La gran ofensiva que poda haber ganado la guerra haba comenzado cuatro das antes, y no haba hecho otra cosa que verse inmerso en atascos de trfico. Las carreteras se haban derretido por el paso de miles de vehculos. Tres veces en cuatro das se haban encenagado, y Friedrich se haba tenido que esforzar para liberar el tanque del fango.
     Pero ahora su compaa de tanques haba sido destinada a los bosques y rodeada de infantera. A punto de atacar!. Mueller, el conductor de 19 aos, puso en marcha el tanque y lo lanz hacia adelante al descubierto, cargando sobre los americanos. El corazn de Friedrich palpitaba agitadamente. Su trabajo era el de cargar el can del tanque, pero no pudo localizar ningn objetivo al cual disparar a travs de su escotilla. Pudo or a su comandante de 20 aos dar instrucciones al conductor a travs de sus cascos.
     Se produjeron explosiones: la artillera americana. Oy la metralla de la artillera impactando sobre el blindaje del Panzer, y el silbido de las balas. La voz de Wenkel era tensa, frentica. El motor del tanque ruga a medida que maniobraban sobre el campo de batalla. Se detuvieron; el can dispar. De repente Friedrich se vio lanzado fuera de su asiento; un tremendo estruendo le paraliz. Cuando abri los ojos, Mueller estaba muerto y l envuelto en una nube de espeso humo. Sali por la escotilla de escape; un americano le apuntaba con una pistola. Friedrich Holme, de 16 aos, fue prisionero de guerra.
/Soldados nios
     El potencial humano es el principal material con el cual cuenta un ejrcito, y siempre se queda corto. Comencemos con 80 millones de alemanes; desechemos 40 millones de mujeres y 10 millones de nios varones, y contaremos con una poblacin de 30 millones de hombres. A continuacin, desechemos 5 millones de ancianos y habremos descendido a 25 millones. Descontemos ahora funcionarios y agentes del orden (4 millones), aquellos que no alcanzan los mnimos fsicos exigidos (1 milln) y los trabajadores de granjas, industrias de guerra y otros servicios esenciales (10 millones), y nos habremos quedado con 10 millones de hombres para las Fuerzas Armadas. Parece mucho, pero deben considerarse las prdidas que se sufren. En el verano de 1944 los alemanes perdieron medio milln de hombres en el frente Oeste y otro milln en el frente del Este. Estas fueron las prdidas totales entre muertos, prisioneros y desarmados. El establecimiento de los 18 aos para incorporarse a filas habilit slo medio milln de hombres ms.
     La aritmtica de la muerte es simple y brutal: si se pierden milln y medio de soldados y se reemplaza medio milln, se crea un vaco de un milln de hombres. Cmo recuperar estas prdidas?. Los alemanes lo intentaron todo. Utilizaron extranjeros como esclavos para reemplazar a los trabajadores de las fbricas. Pusieron ms mujeres a trabajar en las fbricas y granjas. Eliminaron los trabajos innecesarios en retaguardia, enviando tropas de la Marina y la Luftwaffe al ejrcito de Tierra. Redujeron las condiciones fsicas mnimas para incorporarse al ejrcito, y elevaron la edad mxima hasta los 60. Redujeron tambin la edad de alistamiento voluntario (hasta los 16 aos). Por ltimo, "motivaron intensamente" a los jvenes a alistarse como voluntarios. Raramente verificaron la edad de los voluntarios que deseaban alistarse; por lo cual muchos muchachos con 14 aos luchaban en el ejrcito alemn en la batalla de Bulge./
