FUTURE WARS  
 
Hay cosas absolutamente sorprendentes. Quin hubiera podido pensar que un humilde limpiaventanas se iba a ver envuelto en una guerra espacial? Desde luego nuestro protagonista no tena ni idea de todo lo que le iba a ocurrir. 
Aquella maana haba llegado tarde al trabajo, el jefe, que no estaba de buen humor, le haba echado una tremenda bronca, vamos, un da completito. Al menos ahora, encaramado al piso 26, nadie le molestaba mientras realizaba su trabajo. O eso crea, porque varias plantas ms arriba se abri de pronto una ventana y volvi a aparecer su adorado jefe: "Ms deprisa!", -chill-, "Acaso crees que tienes todo el da?" 
De mal humor, nuestro amigo decidi recoger su cubo y subir al despacho para decir "cuatro cositas" a quien tan mal le trataba. Una vez arriba, se lo pens mejor, y al ver la puerta cerrada decidi que lo ms inteligente era escabullirse. La salida al pasillo estaba abierta, pero cada vez que intentaba girar el picaporte sala el encargado y le deca que volviese al trabajo. 
Rebuscando por todos los rincones para encontrar algo que le permitiese salir, nuestro hroe encontr una pequea bandera, un bote de insecticida, una llave y una bolsa de plstico. Pensando pensando descubri que la mejor forma de despedirse era gastarle una bromita al jefe, el cubo y el lavabo le ayudaron a poner en marcha su plan. 

Ya estaba fuera del despacho pero la nueva habitacin no pareca tener salidas. Dispuesto a todo, nuestro amigo, registr los armarios de la librera y los cajones del escritorio, encontr una mquina de escribir con un papel, tambin un nmero misterioso que memoriz inmediatamente. Un mapa decoraba la pared del fondo, estaba cubierto de banderitas como la que haba hallado en la otra sala. Un examen ms detallado revel que haba un agujero en el mapa, sac la banderita del bolsillo y... encajaba. La pared comenz a correrse con un ruido sordo. 
Entr en una habitacin oscura, con las paredes cubiertas de circuitos, junto a l haba un teclado. La entrada se volvi a cerrar y un chasquido llam la atencin de nuestro hroe, mir haca arriba y descubri que el techo bajaba dispuesto a aplastarle. "Rpido, el nmero que haba memorizado, 3254; no, se es el de la tarjeta, 4298, no se es el telfono de mi casa... Ah!, ya me acuerdo..." Justo a tiempo! Una nueva puerta se acababa de abrir. 
Todo estaba repleto de aparatos, a la derecha un rayo de luz invitaba a colocarse debajo. Se acerc a una mquina que haba en el centro de la sala, pareca una enorme fotocopiadora, introdujo el papel que llevaba en la ranura y puls el botn verde. Nada. Prob con el rojo. Un ruido sordo anunci que la mquina estaba funcionando. Al cabo de unos segundos escupi un legajo de papeles. No parecan escritos en ningn idioma conocido. Se los guard y... 
Comenz a sonar la alarma. Ya escuchaba los pasos de alguien que se acercaba, el rayo de luz se haca ms y ms intenso y... nuestro amigo se volatiliz en el aire. El transportador molecular haba funcionado. 
Presa de un terrible mareo, nuestro limpiaventanas favorito, se materializ en medio de un pantano invadido por los mosquitos. Con cuidado de no caer al agua, no saba nadar, se acerc a una nube de insectos y utiliz contra ellos el spray que llevaba. Dos pasos ms all le llam la atencin un extrao reflejo. Se agach y descubri un curioso medalln que incorpor a sus pertenencias, pensando que quizs lo necesitara ms tarde. 
Cuando sali del pantano se encontr con una escena digna de un cuento de hadas: un buclico lago invadido por la bruma del amanecer, arbustos por doquier, pjaros cantando... todo induca al relax. Sin embargo nuestro hroe no se atreva a descansar, quizs si encontrase la forma de subirse a un rbol... Consigui por fin acomodarse en las alturas, gracias a una cuerda que haba por all, y se qued profundamente dormido. Le despert un visitante que vino a baarse al lago. Iba vestido de una forma muy rara y cuando se quit las ropas y las dej junto al agua, nuestro amigo pens que la mejor forma de no llamar la atencin era cambirselas por las suyas. 
Ya, "disfrazado" de hombre medieval, confundido y sin saber dnde estaba, el protagonista de nuestra aventura, lleg a un castillo. Intent preguntarle al guardin qu haba en la puerta, pero ste no le hizo ni el ms mnimo caso. 

Tampoco le sirvi de nada entrar en una taberna que haba en los alrededores. As que continu andando hasta un bosquecillo cercano. All descubri dos hbitos de monje colgados de la rama de un rbol. Se apoy en el tronco y... 
Cay una moneda. Con ella en las manos volvi hacia la taberna, se acerc antes al guardin y le ense el medalln encontrado; ste le inform que hablara de su hallazgo al dueo del castillo cuando regresara. 
El tabernero, a la vista de la moneda, fue todo un alarde de servilismo. Mientras nuestro amigo coma y beba tranquilamente escuch las conversaciones de los parroquianos, enterndose de unas cosas bastante extraas. 
Ms relajado, volvi al castillo donde el guardin le dej pasar y le condujo hasta su Seor. All escuch que la hija del dueo de la fortificacin haba sido raptada y estaba encerrada en un monasterio cercano, vigilada por unos monjes provistos de increbles poderes; adems, un terrible lobo vigilaba la entrada al lugar y ningn caballero haba sido capaz de derrotarle. 
Nuestro amigo, enternecido por la desesperacin del padre de la chica, jur por su honor devolvrsela sana y salva. Al salir encontr que el guardin se haba dormido, sigilosamente se acerc hasta l y le arrebat la lanza. Con ella consigui uno de los dos hbitos que colgaban del rbol. 
Disfrazado de monje se dirigi al monasterio. Haba un tremendo animal en el puente que franqueaba el foso frente a la puerta. El lobo no pareca normal, se mova produciendo un extrao sonido metlico, -"parece un robot"- pens. Una curiosa idea se le pas por la cabeza, volvi al lago y llen de agua la bolsa que llevaba desde el principio. Como estaba rota tuvo que darse mucha prisa hasta llegar otra vez junto al animal; se la arroj por encima y... crac! crac!, el robot se detuvo, oxidndose por completo. 
En el recinto donde vivan los monjes haba tres puertas. Un rpido viaje a la de la derecha le llev a conocer al Abad, el cual, confundindole con uno de sus aclitos, le pidi un vaso de vino. La puerta de la izquierda llevaba a una capilla donde consigui un cliz. La del centro conduca a la bodega, dnde llen el copn de fresca ambrosa. El Abad se bebi inmediatamente el licor, y antes de que nuestro amigo pudiera salir de la habitacin, el monje cay al suelo, drogado. Registrando sus ropas encontr un mando a distancia y en la librera hall una tarjeta magntica. 
Con estos dos nuevos objetos se dirigi a la bodega, le haba parecido or ruidos detrs de los barriles. El mando a distancia abri un pasadizo en uno de ellos. El angosto camino conduca a una sala donde haba otro transportador molecular y, en una especie de animacin suspendida, una preciosa mujer de largos cabellos. -"Ser la hija del Seor del castillo?"- pens nuestro hroe. Un examen a los aparatos le permiti descubrir una curiosa cpsula de gas y un lector de tarjetas donde emple la que tena en su poder. La chica abri los ojos... 

En vez de limpiaventanas, el protagonista de nuestra historia, es ahora miembro de las fuerzas especiales terrestres, que en el siglo XL intentan defenderse del ataque de los Crughons; stos han colocado potentes bombas atmicas en diversas pocas de la historia de la humanidad. 
Loiann y su padre eran los encargados de destruir la que estaba en la Edad Media. Y habran fallado de no ser por su colaboracin. Con todo aclarado, podemos usurpar la personalidad de nuestro hroe, y, ahora, ya en primera persona, te dispones a viajar al futuro junto a Loiann. La aventura de verdad todava est por llegar. 
Pero algo ha fallado, porque has aparecido, compuesto y sin chica, en medio de humeantes ruinas. Buscando entre los restos alguna pista de lo que haya podido ocurrir encuentras una caja de fusibles, y un soldador de gas, por supuesto vaco. Bajo un montn de basura descubres una entrada al sistema de alcantarillado de la ciudad. 
En los subterrneos no parece haber nadie ni nada, slo una espita junto a una caera gracias a la cual recargas de nuevo el soldador. 
De repente: voces de auxilio. Corres en la direccin hasta encontrar un enorme monstruo que amenaza con devorar a una madre y su hija. Un valiente como t no puede dejar que eso ocurra, as que usas el soldador con el animal y salvas a las dos. Agradecidas te indican la salida de las catacumbas. 
Una puerta frente a ti, y nada, aparentemente, para abrirla. Quizs si usas la lanza para limpiar el dispositivo que hay sobre ella... Ahora ests en una estacin de metro. Una mquina de peridicos te proporciona lectura para el viaje, porque cuando para el tren y abre las puertas te precipitas en su interior. 
Pars... esa ciudad te suena. Quizs en ella encuentres a Loiann. Claro que el billete cuesta mucho dinero. Puede que distrayendo al revisor consiguieras colarte. En la parte baja de la estacin, junto a unas taquillas, hay una caja de fusibles en la que parece faltar uno. Por qu no hacer un servicio a la sociedad? Colocas el que llevas y vuelves hacia arriba. Vaya! Parece que has puesto la televisin en marcha. Y adems ests de suerte porque el revisor, distrado, permite que te cueles. 
El avin orbital comienza su viaje. Entre el aire acondicionado y la msica ambiental sientes cmo se te van cerrando los ojos... luego gritos, carreras... Los Crughons se han apoderado del aparato, es la primera vez que los tienes cerca y lo ms lgico en ese preciso momento es... desmayarse. 
"Dnde estoy?"-, te preguntas. No te cuesta mucho descubrirlo: en una celda. "Tengo que salir de aqu" - te dices a ti mismo. Otra idea genial. Con la llave quitas los tornillos de la salida del aire acondicionado y arrojas dentro la cpsula de gas, tapando luego el agujero con el peridico. 
La puerta de la celda se abre. Descubres que todos los Crughons han muerto y esto te lleva... ante el pelotn de fusilamiento. Menos mal que Loiann aparece en el momento justo. Qu chica tan oportuna! 
Con todo aclarado gracias a tu amiga. Te das cuenta que, embelesado con la muchacha, te acabas de presentar voluntario para una misin imposible. Al menos Loiann te acompaar. Esta vez el transportador molecular funciona correctamente y apareces donde debieras. Saltando entre las piedras encuentras una pistola. 
Parece que es demasiado tarde, los Crughons estn a punto de embarcarse para la base donde tienen colocada la bomba. La nica solucin parece que es emplear la violencia, Loiann y t desenfundis vuestras armas. 
Un largo tiroteo consigue que destruyis a los invasores, pero la chica cae en el intento. Afortunadamente no est muerta, varios exmenes de sus ropas y el uso inteligente de un objeto ya utilizado antes, te ayudan a teletransportarla al futuro y te proporcionan algn objeto ms. Ahora ests solo. 
Bajas hacia la nave Crughon. Frente a la puerta registras el cadver de un oficial. Coges su tarjeta y entras dispuesto a todo. En la cabina de mando no hay nadie. Slo una urna que guarda una chaqueta en su interior. 

Utilizando la tarjeta recientemente conseguida sacas la prenda y la colocas sobre una cmara de vdeo. No te gustara que vieran lo que vas a hacer. Luego te tiendes en la urna y pulsas el botn que la cierra. 
El piloto automtico te lleva a la base Crughon, mientras la puerta se abre te colocas junto a ella y tomas la pldora que encontraste en las ropas de Loiann. Eres invisible durante un corto perodo de tiempo, bajas la escalerilla y, con mucho cuidado para no tocar a los guardias, te escondes en un enorme cajn. Mientras esperas que llegue la noche sientes cmo tu aventura est llegando al punto culminante. 
Todo est en silencio, es el momento de actuar. Una voz en tu interior te anuncia que tienes cinco minutos, el tiempo justo para desactivar la bomba mientras los Crughons estn distrados defendindose del ataque de las fuerzas terrestres. Sales por la puerta y... derecha, izquierda, dnde ir? Ests en un laberinto! 
Menos mal que, como eres previsor llevas un ejemplar de Micromana en el bolsillo y consigues guiarte hasta el lugar adecuado. All, usando la tarjeta logras desactivar la bomba, programndola para que estalle en la misma base. Escapas a toda prisa hacia la nave que est esperando para llevarte lejos de la explosin que se avecina. 
Un par de das; despus todo ha terminado. Los Crughons han sido destruidos y Loiann y t habis comenzado una interesante relacin. Eres un hombre del siglo XX y ests en el XXXIV pero a quin le importa? Seguro que ninguno de vosotros cambiarais una vida de hroe nacional por un vulgar trabajo de limpiacristales, adems seguro que Loiann no os dejara hacerlo. 
